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¿Qué es el CVC de la tarjeta y para qué sirve?


El CVC de la tarjeta es uno de esos datos que te piden habitualmente cuando haces una compra online. Pero es posible que no tengas demasiado claro qué son estos dígitos ni para qué sirven realmente.

La seguridad en las compras digitales pasa por estar al tanto de conceptos básicos aplicables al proceso de compraventa, así que es hora de descubrir qué es el CVC, también llamado CVV.

La seguridad ante todo

CVC

El ecommerce ha tenido un crecimiento espectacular en los últimos años. Si a principios de los 2000 eran pocos los que se atrevían a hacer una compra en un establecimiento online, esta práctica está hoy por hoy totalmente normalizada.

Esto se lo debemos en gran medida al incremento de las medidas de seguridad. A todos nos gusta saber que no es tan fácil apoderarse de nuestros datos personales y hacer una compra suplantando nuestra identidad.

El número de tu tarjeta es un dato que un hacker podría llegar a averiguar. De ahí que se hayan mejorado las medidas de seguridad. Como ya habrás comprobado, ahora en las plataformas de pago se te suele pedir que indiques el CVC de tu tarjeta. Esta es la forma que tiene el sistema de asegurarse de que tienes el soporte de pago realmente en tu poder.

Si a ello le sumamos otras medidas como que te llegue un mensaje al móvil con un código para confirmar la compra, el resultado es un comercio digital mucho más seguro y accesible.

¿Qué es el CVC de la tarjeta?


Como habrás podido intuir a raíz de la explicación anterior, el CVC o CVV es un código pensado para darle más seguridad a las transacciones online. Es ese dígito de tres o cuatro cifras que encontrarás si miras la parte de atrás de tu tarjeta de crédito o débito.

El nombre es un acrónimo de Card Verification Code, y es precisamente eso, un código de verificación de la tarjeta. Cuando lo vemos reflejado como CVV hace referencia a Card Verification Value, que es básicamente lo mismo. Y no te extrañe si en alguna plataforma de pago lo ves llamado CVD, CCV, CVN, CSC o CVVC. En todos los casos se trata del mismo código.

¿Por qué aparece estampado detrás en lugar de delante? Por una sencilla razón. En la parte delantera de tu tarjeta hay datos como tu nombre y el número de la tarjeta. Si se ha optado por “esconder” el CVC en la otra cara es para que nadie pueda acceder de un solo vistazo a todos los datos necesarios para hacer una compra online en tu nombre.

Si el delincuente quiere acceder al CVV necesitará tener tu tarjeta en su posesión, algo que es más complicado que suceda.

Es decir, que la sencilla medida de incluir este código en la parte de atrás de la tarjeta contribuye a mejorar de forma muy notable la seguridad de tus finanzas.

Además, si alguien clona tu tarjeta tampoco conocerá ese número, porque no es una información que se refleje en la banda magnética o en el chip, y tampoco aparece en ningún recibo de pago.

Consejos para salvaguardar tu seguridad


Ya sabes que delitos como el phishing están a la orden del día. Los ciberdelincuentes intentan hacerse con los datos bancarios de sus víctimas a toda costa, pero puedes estar a salvo si aplicas unas sencillas precauciones.

Recuerda que en ningún caso tu entidad bancaria va a contactar contigo a través de email, SMS u otra forma para pedirte que le des tu número de tarjeta, tu PIN o tu CVV. Porque estos datos solo tienes que conocerlos tú.

Así que bajo ninguna circunstancia le facilites el CVC a nadie. Solo tienes que utilizarlo en plataformas de pago online, e incluso en estos casos conviene que te asegures de que todo está en orden. Porque no sería la primera vez que los delincuentes clonan páginas web casi a la perfección para engañar a los usuarios.

Si tienes la más mínima duda, no facilites este código de seguridad. Mejor perder la compra de un artículo que te interesaba que llevarte un disgusto al comprobar que te han desvalijado la cuenta corriente.

¿Cómo se genera el CVC?


Ahora que ya sabes más sobre el CVC de la tarjeta quizá te interese saber cómo se genera este número de modo que sea único para cada caso. Pues bien, se trata de un secreto muy bien guardado que los bancos no van a desvelar para mantener la seguridad.

Tal vez sean números totalmente aleatorios, o puede que haya un patrón para calcularlos. Sea como fuere, el sistema es tan eficiente que ni los hackers más avanzados han conseguido burlarlo.

Aunque existen muchos programas totalmente ilegales que son capaces de generar números de cuenta y números CVV, lo cierto es que no son muy eficaces. Las posibilidades de que un delincuente consiga a través de un software de este tipo un número de CVV que case con un número de tarjeta real, son muy escasas. Además, le seguirían faltando otros datos que también se piden por seguridad, como el nombre del titular de la tarjeta o la fecha de caducidad.

La seguridad sigue mejorando en la banca online


Este pequeño código de entre tres y cuatro dígitos ha resultado ser un gran aliado para la seguridad de las transacciones digitales, pero no está solo. En los últimos años han aparecido nuevos sistemas que garantizan todavía más que quién está usando la tarjeta es realmente el titular de la misma.

Algunos ejemplos son la clave que llega al móvil del usuario para que confirme la operación, o la necesidad de confirmar la operación a través de una huella dactilar o un reconocimiento facial.

Cada día se realizan millones de compras online en todo el mundo, y esto es algo muy atractivo para los ciberdelincuentes. Dado que ellos no paran de ingeniar formas de burlar la seguridad, los bancos tampoco cesan en su empeño de hacer las transacciones cada vez más seguras. El código CVC de la tarjeta y otras medidas consiguen mantener nuestro dinero a salvo y, a la vez, nos permiten hacer compras de forma remota.